“La adulación, bajeza del que adula; engaño del adulado y aún bajeza de los dos; porque su bajeza muestra el que gusta de su adulación, que no se fía en el valor de sus méritos.”
(Francisco de Quevedo)
“La adulación, bajeza del que adula; engaño del adulado y aún bajeza de los dos; porque su bajeza muestra el que gusta de su adulación, que no se fía en el valor de sus méritos.”
(Francisco de Quevedo)
Se atribuye a Benjamín Franklin, científico además de político. el invento del cambio de hora, con el objetivo de ahorrar energía adaptando nuestra vida al horario solar.
Aunque esto del cambio horario no fue realmente aplicado hasta la Primera Guerra Mundial, cuando Alemania optó por reducir el número de horas de iluminación artificial para ahorrar carbón para la guerra. Ciertamente esta estrategia fue imitada tanto por aliados como enemigos.
Tras la Segunda Guerra Mundial no se utilizó de nuevo el cambio de hora hasta la crisis del petróleo de 1974 (el cese de producción de la OPEP para presionar a USA), lo que llevó de nuevo a establecer el cambio horario como ahorro energético.
El cambio de hora se realiza teóricamente para ahorrar energía, y, evidentemente, la empleada en iluminación. Pero es casi imposible encontrar datos verdaderamente fiables sobre este ahorro.
Es obvio que el ahorro doméstico es algo muy relativo, y la luz que no usamos a primeras horas del día al final la gastamos cuando obscurece más temprano y posiblemente tengamos que cuantificar un mayor gasto en calefacción, dado que en muchas casas se ve la televisión hasta muy tarde.
Y los sistemas de trabajo y de producción industrial han ido evolucionando mucho (liberalización de horarios, turnos solapados, trabajo desde casa…), de modo que la necesidad de contar con una hora extra de luz durante la mañana en muchos casos no es fundamental.
Tal vez se conseguiría una mayor rentabilidad concienciando a la gente de la necesidad de estar más pendientes de apagar las luces o de instalar reguladores horarios y/o fotovoltaicos que puedan reducir el consumo.
A la vista de los datos del gestor único de energía eléctrica de España, Red Eléctrica de España (Fuente de consumos: https://demanda.ree.es/demanda.html), queda claro que, a nivel de consumo eléctrico, no existe ese pretendido ahorro milagroso por cambiar de hora dos veces cada año.
La solución definitiva y salomónica podría ser dejarlo en media hora para todo el año y dejar de marear la perdiz con un cambio horario que no tiene lógica alguna.
Ya saben lo que dijo Groucho Marx:
Claro que lo entiendo. Incluso un niño de cuatro años podría entenderlo. ¡Que me traigan un niño de cuatro años!
Mark de Zabaleta
“Liberar al mundo de toda clase de charlatanes es realmente obra muy digna de ser realizada. Son los tales la plaga única del mundo, y sin ellos dejaría de ser un mundo diabólico, miserable y maldito, comenzando a convertirse en un mundo divino, estancia de un bienestar siempre creciente.”
(Thomas Carlyle)
La curva, que fue difundida por el economista Arthur Laffer, plantea
que subir la tasa del impuesto no necesariamente aumenta la recaudación,
porque la base tributaria cae.
Relaciona los Ingresos Fiscales del Estado ( R ) con los tipos impositivos ( t ) …
Si
el tipo impositivo es cero, los ingresos fiscales serán también nulos.
Si por el contrario los tipos impositivos son del 100% los ingresos
fiscales también se anularán, nadie trabajaría para pagar el 100% a
Hacienda…
Cuentan que todo salió de una servilleta de papel...
La historia de los grandes “business” tiene sus servilletas famosas…que se lo digan a Florentino en el Real Madrid !
Antes
vino otra, a la que debe la fama su autor. Es la servilleta en la que
Arthur Laffer dibujó su renombrada curva. Fue en una cena en un
restaurante de Washington, en los años setenta. Laffer fue invitado por
el jefe de Gabinete del entonces presidente Gerald Ford. Había otros
comensales, como un periodista de The Wall Street Journal, que luego
escribió esta anécdota.
Laffer trataba de explicar al asesor de la
Casa Blanca las ventajas de una rebaja fiscal y para ilustrar sus ideas,
tiró de una servilleta y dibujó su famosa gráfica…
John Kenneth
Galbraith criticó duramente la curva de Laffer: “Es evidente que nadie
en su sano juicio se toma en serio la curva y las conclusiones del
profesor Laffer. Hay que otorgarle, sin embargo, el mérito de haber
demostrado que una manipulación justificativa, aunque evidente, podía
ser de gran utilidad práctica”
Se habla de Laffer para justificar
toda medida fiscal…que se lo digan a Montoro, que ya proponía hasta
tributar las compras por eBay, Wallapop etc. Aunque el PP sólo tiene
memoria para lo que le interesa ...
Siempre
se vuelve a la polémica entre John Maynard Keynes y Friedrich Hayek,
polos opuestos del pensamiento sobre la política económica: Keynes suele
ponerse como ejemplo de defensor de la intervención gubernamental en
los mercados, mientras que Hayek está considerado el defensor del
capitalismo liberal…
Ambos alcanzaron su máxima proyección en
la posguerra de la Primera Guerra Mundial. Vivieron el auge económico
de los años veinte y la Gran Depresión y llegaron a opiniones
radicalmente distintas sobre si era correcto permitir que el capitalismo
de libre mercado siguiera su evolución sin control.
Keynes estudió
que los mercados no generarían automáticamente el pleno empleo y que
durante las crisis económicas podría haber largos periodos de paro a
gran escala. Sostenía que el Gobierno tenía el deber de aliviar el
sufrimiento de los parados aumentado la demanda agregada de bienes y
servicios.
“No hacemos nada porque no tenemos el dinero
necesario”, decía Keynes en 1930 a un comité gubernamental que
investigaba las causas de la crisis económica. “Pero es precisamente
porque no hacemos nada por lo que no tenemos dinero”.
Hayek llegó a una conclusión muy diferente. Tras
la Primera Guerra Mundial, la hiperinflación castigó la economía
austriaca e hizo desaparecer los ahorros de millones de personas.
Esta experiencia, volvió a Hayek inflexible “con quienes defendían la
inflación como cura para una economía en quiebra”. Y llegó a creer “que
quienes defendían los programas de gasto público a gran escala para
acabar con el paro estaban incitando no solo una inflación incontrolable
sino también a la tiranía política”.
La guerra en Ucrania está
generando todo un dilema. ¿Es correcta la actuación de los bancos
centrales subiendo los tipos de interés para controlar una inflación
causada directamente por la subida del gas bajo la amenaza de Putin?
La
actual situación demuestra que, posiblemente, Hayek estaba equivocado…,
y, que la inflación (que no es como la alemana de la posguerra) no es
tan mala como plantea el BCE.
Lo dijo claramente Keynes: Lo esencial
del sistema capitalista puede ser preservado si se hacen las reformas
necesarias, pero un capitalismo no regulado es incompatible con el
mantenimiento del pleno empleo y la estabilidad económica.
La
oligarquía, en la ciencia política, es una forma de gobierno en la que
el poder supremo está en manos de unas pocas personas, generalmente de
la misma clase social.
Krugman ya comentaba el informe del FMI
“Perspectivas de la economía mundial” en el que se trataba de los
problemas de la baja inflación (casi tan destructiva como la
deflación…), advirtiendo del peligro de un estancamiento a la japonesa
de la economía europea a causa de esa baja inflación.
Y
afirmaba…tenemos que dejar claro que en política monetaria, como en
tantas otras cosas, lo que es bueno para los oligarcas (baja inflación)
no lo es para el pueblo.
El Economista Joseph Stiglitz afirmaba
que “El 1% de la población tiene lo que el 99% necesita”…Y en ese 1%
también hay muchos políticos elegidos por el ciudadano… que NO responden
a sus problemas: gente muy rica usa el dinero para ser elegida (y/o
controlar a los elegidos) para asegurar que seguirán siendo ricos
bajándose los impuestos.
Como dijo Galbraith: “para manipular eficazmente a la gente es necesario hacer creer a todos que nadie las manipula”
Mark de Zabaleta
“No somos disparados a la existencia como una bala de fusil cuya trayectoria está absolutamente determinada. Es falso decir que lo que nos determina son las circunstancias. Al contrario, las circunstancias son el dilema ante el cual tenemos que decidirnos. Pero el que decide es nuestro carácter.”
(José Ortega y Gasset)
“Y Cristo dijo: Padre, perdónalos, pues no saben lo que hacen, y no hay hombre que sepa lo que se hace. Pero ha sido menester convertir a la religión, a beneficio del orden social, en policía, y de ahí el infierno.”
(Miguel de Unamuno)